Las tres partes del pie que se ven afectadas durante el ‘running’ son el talón, el tobillo, la planta, el dorso del pie y el antepié (almohadilla plantar). Cuando damos una zancada, colocamos la pierna de tal forma que nuestro peso recae en el talón y en el tobillo, encargados de absorber el impacto contra el suelo e impulsar rápidamente la extremidad inferior hacia delante. Del modo en que apoyemos el talón dependerán la amortiguación, la estabilidad y el mantenimiento de la progresión de la marcha.