Escalada y rapel

Trepar o descender por las altas y agrestes laderas verticales que dan forma a montañas y barrancos no es solo un deporte sino una aventura apasionante, una experiencia única que engancha a quien la prueba.

Máximo esfuerzo, equilibrio, concentración y técnica son los ingredientes básicos para disfrutar de la sensación de superación personal que supone la conquista de esa pared imponente que parece una fortaleza inexpugnable.

La escalada supone ascender, centímetro a centímetro, dominando una pendiente «imposible», bien natural o bien artificial (las que se encuentran en gimnasios o rocódromos, pensadas para los que quieren iniciarse en la práctica de este deporte).

Dependiendo de la superficie, se puede hablar de escalada en roca, paredes con grietas e incluso escalada en hielo. Solo con el propio esfuerzo, controlando el cuerpo y la mente, y con la ayuda de un equipo adecuado, el escalador coloca los anclajes (en la escalada deportiva ya están situados) y sube palmo a palmo, impulsando su cuerpo mientras utiliza manos y pies.

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