La mente y el cuerpo trabajan al unísono y como tal debemos entrenarlas. Una de las mejores y a la vez peores cualidades de los seres humanos es la capacidad de anticipación. A menudo, nos preocupamos de cosas que ni siquiera han ocurrido ni ocurrirán. Esto genera ansiedad y el cuerpo empieza a sentirse como si estuviera viviendo el momento imaginado.