Traducido en números, caminar 6 kilómetros sobre una superficie estable supone consumir 328 calorías, mientras que al hacerlo en la playa supondría 590 y serían todavía más si aumentando la velocidad la caminata se transformarse en carrera. “Estas dos actividades se concentran principalmente en la parte inferior del cuerpo”, explica Somma, “y ponen el juego los cuádriceps, los músculos posteriores de los muslos, los gemelos, los abdominales y los glúteos”.