Una forma milenaria de que los dos miembros de la pareja disfruten al máximo. Si crees que no se puede detener el tiempo es que no la conoces.
Que el sexo está sobrevalorado es una idea que puede venir de dos sitios opuestos. Está quien lo ha probado poco (o nunca) e intenta convencerse de que no se pierde tanto como prometen las películas y las canciones desde que el mundo es mundo, y el que lo ha integrado en su vida como una rutina más y se acuesta con alguien con la misma alegría ramplona con la que se rasca un pie.