Para la segunda no fue tan sencillo. Trató de repetir el método pero no fue efectivo así que empezó a consultar sus opciones con respecto a la adopción. «Opté por Panamá pero, tras dos años de papeleo, cambiaron la ley y de repente no aceptaban familias monoparentales así que me tuve volver a Madrid». Ya con 40 años, probó dos y tres veces con la inseminación sin éxito y, un día, estando ya en lista de espera para la donación de óvulos, oyó hablar de las kafalas.