«Había tenido relaciones de pareja pero no eran lo que yo quería ni los veía como padres. Estuve tres años mirando las opciones de la reproducción asistida y, poco antes de decidirme, empecé a salir con un chico. Tenía 38 años y veía que la relación no funcionaba así que decidí seguir con el plan inicial de tener la niña sola«. Así que se sometió a un proceso de inseminación, con tan buena suerte que se quedó embarazada a la primera.