«Mi familia no sabe que lo estoy intentando porque no necesito más presión y estrés del que ya tengo; sé que va a ser difícil conseguirlo y que cada mes, es un mundo». Una lágrima resbala por su mejilla. Nunca se había planteado tener hijos sola pero «un día te levantas y te das cuenta de que estás al límite biológico posible y que sigues sin encontrar a la pareja que deseabas» así que decidió que “si no podía tener pareja e hijos, al menos tendría lo segundo».