Rosa se queda en silencio un segundo y resopla: «Tanto en adopción como en reproducción asistida, sabes el día en que empiezas pero no cuándo terminas. Aunque una vez llega el niño, te das cuenta de que todo el sufrimiento ha merecido la pena».
Asumir un ‘no’
«La reproducción asistida es más dura emocional y económicamente; pero sobre todo, emocionalmente», comenta Rosa. En la parte emocional, normalmente se afrontan muchos resultados negativos, muchos requisitos y muchas ilusiones truncadas que se suman al coste del método. «Cada ‘no’ significa volver a empezar todo el proceso. Tengo amigas que han estado hasta ocho años y emocionalmente desgasta mucho».