En cuanto salieron temas como el anal, el sado y el bondage o, incluso, la masturbación femenina, los tragos se reducían considerablemente. «Por detrás ni de coña», «que va tía, yo casi no me masturbo», «a mí eso del BDSM siempre me ha dado mal rollo». Bueno, cuando salió que yo había hecho un ménage à trois llegaron a decirme: «pensaba que eso sólo pasaba en las pelis porno».