Puede que tus reservas de glucógeno estén bajo mínimos (tal vez no hayas desayunado o tomado algo de merienda) pero tu entreno está a punto de comenzar. En estos casos, y teniendo en cuenta que el ejercicio hace que descienda la glucosa en sangre, es recomendable tomar un snack que te ayude a equilibrar ese nivel glucémico evitando la fatiga (que podría incluso provocar hipoglucemia). Una pieza de fruta (rica en azúcares como la fructuosa), por ejemplo: plátano, manzana, pera, kiwi… supone la inyección de energía extra que tu organismo demanda.