Si tu alimentación es rica en grasas y sufres problemas cardiovasculares o sobrepeso, te vendrá bien reducir la ingesta de grasas. Pero reducir no es eliminar. Por el contrario, si eres deportista y tus fibras musculares sufren una exigencia mayor debido a tus actividades físicas, es recomendable elevar la cantidad diaria de proteínas. Pero elevar no significa que te salga cara de pavo.