Incluye en tu dieta habitual alimentos de origen animal ricos en proteínas como huevos, carne de aves (pollo y pavo), carnes rojas magras (con la mínima grasa), pescados y lácteos desnatados, pero no olvides la necesidad de tomar frutas, verduras, cereales y alimentos de alto contenido en hidratos de carbono que te reportarán la energía que tu cuerpo necesita.