Eso sí, es una prueba que hay que pasar y si la superas podrás sentirte vencedor. A la fase de «pero qué dices, que eso no va ahí» y la de «ahora resulta que eres ingeniero y lo sabes todo», deberás pasar por el estado de «te juro que no me pillas de nuevo para montar un mueble» y también por el de «me tienes hasta el gorro, así no se puede concentrar uno».