Sí amigos, el famoso tornillo que siempre se pierde o que falta. Aunque tú no seas el culpable, lo serás y te toca buscar soluciones. O volver a los almacenes y montarles el pollo de la vida por un tornillo; o tirar de ingenio agrandando el espacio del tornillo para poner otro de tu propia cosecha rogándole a los dioses griegos, romanos y etruscos que tu mujer no cargue de portarretratos el mueble o adiós invento.