La primera habilidad compartida de todo deportista que ha conseguido cambiar es renunciar al placer inmediato. No pienses en cómo te sientes ahora antes de hacer deporte, piensa como te sentirás al acostarte y se te venga a la cabeza que un día más te ha superado la pereza. Cuando se te vengan pensamientos negativos imagina como te sentirás cuando luzcas el cuerpo que deseas.