¿Qué más?
La soja no contiene lactosa lo que la convierte en una alternativa para aquellas personas con intolerancia a la leche y a sus derivados y, por si todo esto no fuese suficiente, es rica en las «famosas» isoflavonas, que son fitoestrógenos, es decir, «hormonas vegetales» que, además, de ser potentes antioxidantes (que actúan de forma eficaz contra los radicales libres que incrementan su presencia con el ejercicio físico) son capaces de regular las funciones hormonales básicas para el correcto funcionamiento del organismo.
¡Genial! A pesar de tener muchas palabras lo he
analizado de un tirón y he bajado a la zona de
comentarios directamente para agradecerte esta entrada, impresionante !
Felicidades