Cada amigo infeliz reduce tus posibilidades de ser feliz un 7%. Lo malo es que tu círculo de confianza se va distanciando y vamos perdiendo personas queridas a lo largo de la vida. Por ello debes hacer un esfuerzo en conservar a tus amigos que te hacen la vida un lugar más sencillo y alegre.
Abre tu mente y corazón, confía y conéctate con los demás con una sonrisa. Siente y abraza. La felicidad se pega y la depresión se contagia. Rodéate de gente feliz y hazles la vida fácil. Para ello, no les necesites ¡deséales! Cuando necesitamos algo y no lo conseguimos no somos felices. Y cuando lo necesitamos y lo conseguimos, tendremos tal miedo a perderlo que tampoco nos permitiremos relajarnos y disfrutar de su compañía.