Tu cerebro, al pensar cosas diferentes, segrega sustancias químicas diferentes en tu cuerpo, y al cabo de una hora, las células de tu organismo piensan: “¿Qué pasa ahí arriba? Llevamos diez años acogiendo las mismas sustancias, hemos modificado nuestros receptores, estamos amoldadas a esta dosis química, y de pronto, la química ya no está. Esto es inaceptable. Ha tenido que haber un error. Enviaremos al cerebro un mensaje a través de la médula espinal para erradicar este desequilibrio químico”.