Vemos lo que pensamos, vemos lo que somos, vemos lo que sentimos. Si yo soy pesimista, veré crisis. Si soy optimista veré oportunidad. Las embarazas ven embarazadas. Cuando compramos un coche nuevo, vemos más coches como el nuestro. Estamos preparados para la observación. Antes desconocíamos esa información. Y tal embarazada, o tal coche, no nos era un estímulo lo suficientemente elevado para superar nuestro umbral de percepción y detenernos a mostrarle atención.