A menudo, lo que cambia somos nosotros y nuestra manera de ver las cosas, en lugar del entorno. Recuerda cuando te compraste el coche ¿no te parecía que había muchísimos más coches en la carretera como el tuyo? ¿Y las embarazadas? ¡Empiezas a ver más embarazadas por la calle! El mundo y tu alrededor no han cambiado, pero sí tu atención y tus prioridades. El cerebro inconscientemente sólo observa aquello que tú conscientemente has decidido prestar más atención.