Similares resultados se encontraron en adultos sanos no obesos ni diabéticos en el año 2009, donde la dieta paleo mejoró el control de la glucosa y la sensibilidad a la insulina, disminuyó la presión arterial como consecuencia de una mejor elasticidad de las arterias y mejoró lípidos en sangre, aun sin modificar el peso corporal. Se concluyó que aun a corto plazo una dieta semejante a la del paleolítico puede beneficiar la salud al mejorar parámetros metabólicos varios.