Cuando dormimos descansa nuestro cuerpo y empieza la reconstitución y regeneración de nuestros tejidos, incluyendo las fibras musculares que sufren daños durante los entrenamientos. El sueño permite a tu cuerpo producir todas las hormonas y las sustancias reparadoras mientras descansas. Si no duermes lo suficiente, tu cuerpo no será capaz de recuperarse, te enfrentarás a un debilitamiento permanente y a un deterioro de tus tejidos.