Mientras, en el sentido inverso, los videojuegos iban mamando del cine para ofrecer grandes adaptaciones basadas en clásicos como el mismo Indiana Jones, cuyas aventuras gráficas de la productora Lucas Arts son ya clásicos inmortales: 007, Star Wars, Alien o Batman. Evidentemente jugaban con ventaja, ya que bebían de argumentos mucho más trabajados y ofreciendo al usuario el protagonismo que en el cine no podían obtener.