Para hacer un breve resumen de cómo han ido las cosas hasta hoy en día, podríamos decir que los videojuegos se han comportado como un parásito que ha ido creciendo (en cuanto a calidad y originalidad) de forma inversamente proporcional al cine, que en el mismo periodo de tiempo, hablamos de los últimos 35 años, ha ido perdiendo originalidad. Y dicha evolución se demuestra con un ejemplo bastante claro.