El cuerpo necesita consumir grasas para luego utilizarla en otros momentos de la vida en que se requiera; esta sustancia resulta importante para el desarrollo óptimo del organismo, los músculos y los tejidos siempre y cuando no se acumule y almacene. Cuando pasa eso último, los estudios recientes alertan de que puede traer complicaciones graves para la salud, como arterias obstruidas o altos niveles de colesterol.