La práctica de una actividad aeróbica moderada pone en marcha el conjunto del organismo, quema calorías extras y ejercita el motor de nuestro cuerpo, el corazón.
Nadar, saltar, correr o montar en bicicleta son algunos de los ejercicios aeróbicos más comunes y saludables que pueden realizarse en el gimnasio o al aire libre. Se consideran actividades aeróbicas porque implican un esfuerzo moderado en el que intervienen distintos grupos musculares y que se lleva a cabo durante un periodo de tiempo más o menos prolongado, como mínimo entre 20 y 30 minutos.