El otro día acabé en una fiesta en un chalet con piscina. Era esa clase de evento organizado por el primo del vecino del amigo de tu amiga a la que acabas invitada de rebote y vas porque «va a ir todo el mundo». Pero siempre pasa lo mismo: llegas y no conoces ni a Peter. Total, que acabas dándote a la bebida con tu amiga/el único ser del que sabes su nombre, mientras esperas a que aparezca alguien simpático que se presente y te presente a sus colegas.