La B2 (Riboflavina), presente en los lácteos y las carnes, es importante en el proceso de síntesis de los ácidos grasos.
La B6 (Piridoxina) es una de las que no pueden faltar en la alimentación de un deportista, ya que, actúa a nivel muscular para optimizar la glucosa cuando ésta es más necesaria (ante un ejercicio aeróbico intenso). Además, es en parte responsable de que los niveles corporales de sodio y potasio se mantengan en equilibrio, algo que influye en el balance correcto de los líquidos del organismo. Hay que insistir en que una buena hidratación es esencial en la actividad deportiva.