Si existe carencia de estas vitaminas, un buen rendimiento es impensable. Algunas de las vitaminas de este grupo son especialmente importantes. Por ejemplo, la B1 (Tiamina) ayuda a que los carbohidratos y proteínas se transformen en energía y a que ésta se almacene de manera correcta, es decir, ayuda a «alimentar» el músculo previniendo tirones, agarrotamiento o dolores musculares durante o tras el entreno. Se encuentra principalmente en las carnes, la yema de huevo y las legumbres.