El motivo es muy simple y tiene una explicación técnica. Tal y como le pasa al cuerpo humano, tras un entrenamiento, unas zapatillas también necesitan de tiempo para recuperar su forma y propiedades. De manera que disponer de más de un par de zapatillas y alternarlas garantiza que éstas siempre van a estar al 100% para su uso. Además, rotándolas se minimiza el desgaste y se alarga la vida de las zapatillas.