El fenómeno de las plataformas vibratorias fue otro de los que crecieron como la espuma y desaparecieron de la misma forma. Hasta en televisión anunciaban dispositivos para tener en nuestras casas. Sus efectos eran milagrosos a muchos niveles, o eso se predicaba. Sucedió lo mismo que con los chalecos, ya que aparecieron centros especializados en trabajar el cuerpo con las plataformas. Aparecieron infinidad de ejercicios, y hasta muchos centros deportivos las incluyeron como la estrella de su oferta.