Las intervenciones para tratar la obesidad se vuelven necesarias en los grados más severos de la enfermedad, especialmente cuando hay alto riesgo o ya han aparecidos las patologías relacionadas. En estos casos, los métodos convencionales suelen fracasar ya que el sobrepeso importante y la aparición de patologías secundarias desarrolladas por el paciente limitan mucho sus posibilidades de realizar un programa eficaz de actividad física combinada a una dieta hipocalórica.