Al carecer de la fuerza necesaria en nuestro core para mantener una adecuada postura, podemos encontrarnos que incluso la curvatura lumbar puede sufrir alteraciones. Además, esto puede provocar cambios en las presiones intervertebrales y en los músculos y/o ligamentos que rodean la columna, haciéndonos más propensos a sufrir lesiones. Ni que decir tiene que las lesiones en esta zona de nuestro cuerpo pueden ser especialmente incapacitantes.
3. Debilidad en brazos y piernas
Una de las funciones más importantes de nuestro core cuando hablamos de deporte es la de mantener el equilibrio cuando lanzamos un balón con los brazos, golpeamos con las piernas un balón jugando el fútbol, etc.