El entrenamiento de tipo propioceptivo es muy funcional. Se suelen combinar ejercicios de fuerza con desequilibrios. Las repeticiones se realizan de forma lenta y muy controlada. Todos estos estímulos solicitan muchas estructuras anatómicas, lo cual provoca esas respuestas de tipo propioceptivo que buscamos, es decir, favorecer que el cuerpo sepa y controle de una forma precisa cada músculo y articulación.