Cuando se está en pareja es más sencillo conocer dónde podemos encontrarlas cosquillas, generar un escalofrío o rozar ese punto que sabemos excita a la otra persona. Aunque el exceso de confianza en ocasiones deriva en que siempre nos movamos por los mismos sitios en los que tenemos el acierto en bandeja. Pero, ¿y la capacidad de sorpresa?