Lo ideal es conseguir la sensación de desnudez de cuerpo con cuerpo, dejando total libertad al sentido del tacto como todopoderoso del placer. Puedes empezar el masaje con ella sentada apoyando su cuerpo sobre tu pecho y masajeando sus brazos de arriba abajo antes de tumbarla y hacer lo propio con el resto de espalda, cuello, hombros, cintura, coxis, las piernas… Un completo de los pies a la cabeza que es conveniente que compagines con fuerza y caricias.