Usar la cara y la boca para estimular la zona intensificará las sensaciones e irá convirtiendo la sensación de placer agradable en un deseo carnal
Normalmente abandonadas, excitarlas adecuadamente puede llevar a que la mujer se estremezca y sienta un cosquilleo nuevo. Al no tratarse de zonas íntimas, se pueden acariciar en cualquier momento sin que resulte llamativo –eso es, también en público mientras se cena o se toma una copa– “ayudando a crear una complicidad y un juego erótico que tendrá su culmen después”, recomiendan en el artículo.