“Cuando ves a un paciente que logra eyacular solo, con la masturbación, y no lo consigue cuando está con su pareja, se llevan a cabo ejercicios en pareja”, manifiesta Bustamante. Uno es masturbarse estando la otra persona en la misma habitación, aunque no esté mirando. Otro es que, cuando está a punto de eyacular, acabe de masturbarle la otra persona. Otra estrategia es masturbarse, si la pareja es una mujer, cerca de la vagina de la pareja y, cuando el nivel es muy alto y se está a punto, penetrar y eyacular dentro. Son ejercicios progresivos que buscan perder el miedo y romper el desequilibrio entre el sistema simpático y el parasimpático.