Según los datos obtenidos, las ratas que siguieron una dieta hiperproteica perdieron hasta un 10% de peso corporal, pero sin que se produjera una mejora paralela en el perfil de lípidos en la sangre. Además, el citrato urinario de estas ratas fue un 88% inferior, y el pH urinario, un 15% más ácido. Por otra parte, el peso del riñón de los animales sometidos a una dieta hiperproteica aumentó un 22%, y también se incrementó un 13% la red de capilares de filtrado de sustancias en el riñón.