El ‘kabe-don’ no fue creado para cumplir las fantasías masculinas, sino para apelar a las fantasias femeninas.
Así visto, suena a fantasía masculina de control. Sin embargo, su popularización entre el público sugiere que no es así. Como señala Jainnie Cho, “el kabe-don no fue creado para cumplir las fantasías masculinas, sino para apelar a las femeninas”. Según su visión, en el puritanismo cultural de Japón, que produce a menudo sentimientos de vergüenza entre las jóvenes, esta situación puede ser liberadora. Ben Applegate, editor de manga para Random House, añade que es una de las modas más inocuas que ha visto en el universo de la cultura japonesa, especialmente en comparación con otras expresiones de su cultura popular.