Se trata de una posición íntima y personal en la que la pareja puede aprovechar para mirarse a la cara
Se trata además de una posición íntima y personal en la que la pareja puede aprovechar para mirarse a la cara y descubrir de primera mano las sensaciones que está viviendo la otra persona. Así, pueden coordinarse más fácilmente y alcanzar ambos el clímax.