En este caso ella puede ayudarse del impulso de su pierna para coordinar los movimientos y acercarse o alejarse de él como guste. Igual que antes, con esta postura se consigue una penetración poco profunda que no permite mucho empuje por parte del hombre. Las amplias posibilidades de que haya que hacer paradas porque el pene se salga, ayudará también a que él aguante unos minutos más antes de llegar al orgasmo.