Controlar la velocidad y el equilibrio corporal que facilite los giros que requiere el descenso son las bases de esta técnica. Por su parte, el esquí de fondo (nórdico), que gana adeptos en cada temporada, implica deslizarse por senderos y caminos nevados con poca pendiente, a ritmo de paseo, y durante un largo periodo de tiempo (al menos una hora).