Los resultados mostraron cómo el ejercicio de intenso perjudicaba las concentraciones de varios tipos de nuestras células de defensa, así como de sustancias químicas que modulan la respuesta inmune (citoquinas). Estas sustancias, como se vio en más estudios, indican que tras ejercicios extenuantes los deportistas tienen una respuesta inmune, tanto natural como adaptativa, atenuada (5-8).