No se trata de aumentar el consumo de calorías, sino de reducirlas. No añadas, ¡sustituye! Evita alimentos calóricos y poco saludables como la bollería industrial, margarinas, bebidas alcohólicas, salsas, fritos, refrescos… y sustitúyelos por frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, lácteos desnatados o frutos secos.