La respiración controlada, parte de la disciplina, es también un método natural para mejorar el sistema respiratorio y cardiovascular previniendo, así, enfermedades relacionadas con estos sistemas vitales. La respiración profunda oxigena todo el organismo. Ayuda a eliminar toxinas y mejora la propia circulación sanguínea contribuyendo a que el oxigeno y los nutrientes lleguen a cada una de nuestras células.