Cuando sales a la calle sin desayunar, tu principal fuente de energía está bajo mínimos. Las reservas de carbohidratos son tu gasolina por excelencia. Si no comes nada antes de la práctica deportiva, el organismo tendrá que recurrir a otros depósitos de energía secundarios: las grasas de reserva y tus proteínas musculares. Transformará estas sustancias en una “falsa gasolina” llamada cuerpos cetónicos que alimentará tu cerebro y músculos durante la demanda de energía.