Guarda un rato del domingo, por ejemplo, para planificar todos tus menús haciéndolos variados y equilibrados. Cocinar, guardar en tuppers (de cristal o de plástico, depende de cada caso) y congelar es muy buena idea, sobre todo si tienes que comer en tu lugar de trabajo o de estudios: solamente tendrás que sacar el tupper del refrigerador la noche anterior y calentarlo posteriormente antes de comer.