Mientras tanto de nosotros depende limitar el consumo de aceite de palma y evitar el exceso de grasas saturadas que este aporta. Lo podemos conseguir con tres sencillos gestos:
- Cocinar en casa usando aceite de girasol o de oliva.
- Alejarnos de los alimentos pre-cocinados, la bollería industrial y otros productos procesados.
- Leer las etiquetas y elegir productos libres de este aceite.
Fuente: Directo al Paladar